miércoles, 23 de junio de 2010

Historias de vida

Una muñeca de verdad

Entre cabellos despeinados se esconde una cara dura ante la vida. Con tan solo dos años Ashly tiene un guión de novela marcado en sus pies.


Esta historia se divide en dos. Ashly la hija y Wendy, la madre.

Wendy creció con sus padres en un humilde hogar de Soledad Atlantico. A sus once años conoció a Jhon, un vecino de 21 años, quien se convirtió, luego, en el padre de Ashly cuando Wendy tenia trece años.

Han pasado tan solo tres años desde la concepción de la niña. Ahora Jhon tiene un largo historial entre la droga y la cárcel y Wendy se ha involucrado con Wilmer, otro de sus vecinos, un constructor de veintiocho años y de quien espera su segundo hijo.

La hija, aún no es consiente del estado de su situación, ni siquiera su madre misma que con dieciséis años y embarazada de tres meses vive con un segundo compañero.
Ashly fue una de las primeras alumnas de la fundación. Sus maestras relatan que siempre ha sido una niña muy brillante y receptiva. Lo triste de esta historia es que Ashly no ha regresado a clase. Muchos de sus vecinos aseguran que la niña pasa el día divagando frente a su casa, episodio que su madre justifica diciendo que la niña estaba a cargo de su vecina mientras ella trabajaba.

Como un juego Wendy trata de comprender la responsabilidad que tiene a cargo. Hace poco se comprometió de nuevo con su hija para llevarla a clases y así intentar brindarle una oportunidad de vida lejos del maltrato y la pobreza diferente a la que ella tubo.

Texto escrito por: Milena Restrepo

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