domingo, 26 de septiembre de 2010

Dona Flor y sus cuatro K's
















Flor nació en Aracataca. Aunque pertenece a la misma tierra de Gabriel Gracia Marquez, la suerte de Flor ha sido un tanto diferente. Esta mama de 24 cuatro anos conoció a quien es hoy su esposo en Santa Marta. Aunque muy jóvenes ambos, y tras las largas insistencias de sus hermanas, Flor decidió establecer una familia con Julio.

Julio trabajaba honradamente y ganaba un buen salario. El problema era que Julio junto a sus amigos bebían mucho y esto lo llevo a el y a Flor a vivir un episodio trágico que cambio el rumbo de sus vidas. En una de las fiestas a donde asistía el joven fue asesinado uno de sus hermanos.

El esposo de Flor siempre supo quienes fueron los culpables, pero las amenazas, el dolor y el miedo lo llevaron a el, su esposa y a sus ya nacidos tres hijos a abandonar la cómoda Santa Marta para vivir en la agreste Barranquilla.

Acá las cosas cambiaron mucho para ambos. Al principio la joven madre asustada corrió a hospedarse en una de las casa de sus hermanas en el barrio las Colonias de Barranquilla. Luego de eso su esposo la siguió.

Flor es una madre emprendedora, enérgica, feliz. Ella relata las calamidades de su vida como cuentos de hadas y hace de cada minuto de necesidad un minuto pasajero. Es una madre ejemplar, que procura cuidar de sus hijos y que sopese a su corta edad se le ven todas las ganas de salir adelante.

Su esposo ahora trabaja en una carpintería. Mientras tanto, ella esta al pendiente de sus, ahora, cuatro pequeñitos. Los niños K. Keiner, Keiler, Kenner y Kevin Crespo. La K mayor tiene casi 5 anos, la K que le sigue tiene casi 4, la K mas calvita casi 3 y la K mas gordita casi un ano.

Flor se las arregla para llevarlos al medico, a la fundación, subirse a un bus o ir de visita donde sus familiares. Ella confiesa que ha sido muy duro conseguir salir adelante. Muchas veces la renta de su casa no se paga completa y otras tantas no sabe como pagar los servicios, lo único que si tiene seguro es que si sus hijos no se educan seguirán cargando el mismo lastre de pobreza.

Los niños K tuvieron la suerte de tener una madre excepcional. Por desgracia no tienen los recursos suficientes para sostener una buena educación. Para Flor y sus esposo es difícil vestir, alimentar y educar sus cuatro K's.

La fundación Crecemos en Colombia, con la autorización de los padres, busca cuatro padrinos para los niños Crespo. Con solo 20 mil pesos al mes, Keiner, Keiler, Kenner y Kevin mejorarían en un poco porcentaje su calidad de vida. Por fortuna para estos pequeños lo único que les hace falta es dinero, porque tiene una grandiosa familia.

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